Un wearable para medir la exposición al sol

La Roche-Posay ha creado un sticker wearable electrónico que nos indica el índice UV en el que nos encontramos. Se llama UV Sense y es una pegatina que se adapta a cualquier parte del cuerpo.

Tres cosas hay en la vida: salud, dinero y amor. La tecnología ya ha permitido aumentar el patrimonio de unos pocos privilegiados; encontrar a su media naranja a unos cuantos más; y ahora, de manera creciente, pretende mejorar la salud de todos. Los nuevos ritmos de vida, la exposición en los entornos industriales y los cambios que estamos sufriendo en el medioambiente están provocando que nuestro cuerpo padezca, cada vez más, enfermedades que en el pasado no se daban con tanta frecuencia.

Una de esas enfermedades que más ha crecido es precisamente el cáncer de piel. Concretamente, se ha dado un incremento del 38% en los últimos cuatro años, lo que supone casi un 10% más de casos al año. El aumento es debido, entre otras cosas, a la mayor exposición sin protección al sol. Podría decirse que la típica “frase de madre” de “ponte crema siempre, que ahora el sol quema más”, es cierta. El cambio climático y la progresiva destrucción de la capa de ozono hacen que el sol penetre con mayor fuerza en nuestro planeta y en nosotros.

Para prevenir o, mejor dicho, medir cuándo nos estamos exponiendo de una manera excesiva a la radiación ultravioleta (UV) provocada por el sol, La Roche-Posay ha creado un sticker wearable electrónico que nos indica el índice UV en el que estamos. Se llama UV Sense y es una pegatina que se adapta a cualquier parte del cuerpo para medir los daños que el sol pueda ocasionar en la piel.

Con unas dimensiones de dos por nueve milímetros, idealmente está diseñado para que los usuarios lo lleven en sus uñas. Desde luego, lo que está claro es que el tamaño es uno de sus grandes puntos a favor. Uno más. Lo único a tener en cuenta a la hora de pegar el dispositivo es que debe situarse en una zona en la que dé el sol para garantizar su correcto funcionamiento.


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El sensor funciona sin batería. Está acompañado de una aplicación móvil, compatible tanto con Android como con IOS, a la que envía la traducción de los datos que recoge para que el usuario tenga toda la información en su smartphone. Envía los datos a través de tecnología inalámbrica, por lo que no es necesario llevar nada más que el parche y el móvil. ¡Ah! Y la crema solar.

Toda esta información lo que hace es decir al usuario cuándo debe tener cuidado con los rayos UV. Los datos se guardan en un perfil en el que se describen los niveles de exposición de la persona, así como consejos para la protección y buenos hábitos de actuación para protegernos de la excesiva radiación solar, como beber agua, echarse crema o buscar sombras.

Además, este pequeño dispositivo resiste al agua, ya sea del mar o de la piscina, y ofrece un rendimiento pleno a pesar de mojarse, permitiendo incluso practicar deportes acuáticos sin perder adherencia a la piel. No obstante, el parche cuenta con adhesivos adicionales para poder reutilizarlo.

Su lanzamiento al mercado está previsto de cara a 2019, aunque, para aquellos que quieran hacerse este mismo año con su sensor, la marca sacará a la venta una versión exclusiva de My UV Patch (la versión previa a UV Sense), desarrollada junto al diseñador Yves Behar, que se venderá durante este 2018.

Con el tiempo se ha ido mejorando este wearable, de manera que sea más duradero, resistente y bonito. Además, ya existen indicios de que ha mejorado el comportamiento frente al sol de muchos usuarios, por lo que no se descarta que empiecen a surgir más iniciativas de este tipo que, mezclando tecnología y salud, nos inciten a cuidar de nuestro cuerpo de una manera cada vez más tecnológica y smart.

 

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