5 hechos que tranquilizarán a los pacientes de la sanidad conectada

Desde que la tecnología digital se ha popularizado todos los sectores han ido incorporándola. Y el sanitario no ha sido una excepción: cada vez son más los hospitales, centros médicos e instalaciones sanitarias que recurren a tecnologías de todo tipo para mejorar su trabajo y la atención a sus pacientes.

Esta evolución, sin embargo, a menudo choca con el escepticismo de algunos pacientes. Porque si me empiezan a dar dispositivos conectados, ¿cómo va a poder verme el médico en persona? ¿No será un trato peor? ¿No estará más despersonalizado? ¿Será la tecnología tan eficiente como para ayudar en mi tratamiento? ¿No estaré obteniendo peores servicios?

La respuesta a las anteriores preguntas es la misma: en absoluto. De hecho, la inserción de Internet of Things (IoT) en el sector sanitario, lejos de empeorar el servicio, lo puede mejorar de manera exponencial. Y los centros sanitarios que quieran convencer de ello a sus pacientes pueden darles estos cinco argumentos.

1.- Tratamiento en tiempo real

Estar en la consulta del médico siempre da tranquilidad, qué duda cabe, pero tiene una desventaja clara: la atención que reciba el paciente se limitará al tiempo que pase en esas cuatro paredes. Sin embargo, si está en su domicilio puede tener incorporado un dispositivo que mida su ritmo cardiaco, sus constantes vitales, su tensión o sus niveles de azúcar, por poner solo algunos ejemplos.

2.- Gestión del tiempo y el servicio

Para muchos pacientes, especialmente los de edad avanzada, desplazarse hasta la consulta del médico puede ser tremendamente complicado. No solo por el tiempo que se emplee en el centro, sino también por el tiempo de desplazamiento y de espera hasta ser atendido. Con la inserción del IoT, tanto dentro como fuera de las instalaciones, el tiempo gestionado será mucho más eficiente también para el propio hospital, que podrá destinar a la asistencia en persona los recursos estrictamente necesarios.

Un ejemplo de ello lo tenemos en Giraffplus, un proyecto piloto de la Unión Europea y el Servicio Andaluz de Salud consistente en la instalación de un robot doméstico con pantalla táctil, ordenador y webcam, que permiten hacer consultas online, además de un detector de obstáculos gracias a los sensores instalados en toda la casa.

3.- Vida normal sin ir al médico

Casi todo el mundo conoce a alguien que tiene una enfermedad crónica pero no grave: el mejor ejemplo es el de la diabetes. Hace años que los diabéticos pueden automedirse sus niveles de azúcar sangre e inyectarse la insulina, pero la existencia de dispositivos conectados como FreeStyle Libre, además, les permite tener controlado en todo momento, y de manera pasiva, sus niveles de glucosa. De este modo no se ven expuestos a posibles bajadas, sino que son avisados por el dispositivo mucho antes de que haya cierto riesgo.

4.- Prevención de problemas

La mayoría de las personas acuden al médico o al hospital con una intención no preventiva, sino curativa. Es decir, acuden cuando tienen un problema y necesitan solucionarlo, no antes. Sin embargo, los dispositivos conectados pueden medir gran parte de nuestras constantes vitales para controlar que todo funciona perfectamente. Y en caso contrario, muchos de estos dispositivos tienen un sistema de alarma que avisa a los familiares del paciente o al propio hospital si se produce algún tipo de problema.

Es el caso del Sistema Inteligente de Monitorización de Alertas Personales (Simap), un dispositivo elaborado por Cruz Roja para personas con Alzheimer que indica a los familiares del paciente su localización exacta en cualquier momento, así como su posible entrada a un lugar que previamente haya sido marcado como potencialmente peligroso.

5.- Teleasistencia

En los últimos años el modelo sanitario de nuestro país ha evolucionado, pasando del dominio de la medicina (preventiva o curativa) a un nuevo perfil cada vez más asentado: el de la atención sociosanitaria. Y es que, según Eurostat, el porcentaje de población mayor de 64 años en España en 2020 será del 20,1%, frente al 17,9% de 2013.

Este tipo de pacientes no necesitan obligatoriamente medicina curativa, sino un modelo más enfocado a los cuidados diarios y la atención sociosanitaria para vigilar que todo sigue en orden. En estos casos, los dispositivos conectados no solo permiten hacer ese seguimiento en tiempo real, sino que también dan la posibilidad de hacer autoanálisis o de realizar consultas médicas sin moverse de casa.

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