La Administración Pública y el Internet de las Cosas

En plena ebullición con los cambios de gobierno y los nuevos nombramientos de la Administración General del Estado, intentaremos hacer una reflexión sobre la relación entre la Administración Pública y el Internet de las Cosas (IoT: Internet Of Things).

La Administración Pública y el Internet de las Cosas

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Un reciente estudio de SAP con más de 500 encuestados de 45 países diferentes, presenta una serie de conclusiones para las que ha contado con la participación ciudadana, con el objetivo de conocer qué espera el ciudadano de su relación digital con la Administración Pública.

La principal conclusión es que los ciudadanos esperan de los servicios públicos una experiencia similar a la que tienen cuando realizan compras o efectúan gestiones de banca online. Además, los servicios personalizados y predictivos constituyen otra de las demandas de los ciudadanos.

Que el ayuntamiento te recuerde que tienes que renovar una licencia de parking o el plazo límite para el pago de impuestos o incluso la cercanía del plazo para escolarizar a un hijo, es una demanda cada vez más fuerte de los ciudadanos.

Por otro lado, mientras que la Generación Z es la que tiene mayor conocimiento tecnológico, el estudio pone de manifiesto la creciente resistencia entre este grupo a adoptar nuevas tecnologías a menos que vean un valor claro y se garantice la privacidad de los datos.

En comparación con los baby boomers, la Generación X y los millennials, los miembros de la Generación Z son los usuarios online más cautelosos. La Z es la generación que más interés tiene (26%) en aprovechar la infraestructura de servicio público para conectar mejor con su comunidad. Para los millennials (27%) es más importante el transporte público y la posibilidad de realizar gestiones digitales relativas al transporte.

El estudio también revela que los ciudadanos quieren información actualizada a la que se pueda acceder desde cualquier dispositivo, así como gestionar cualquier tipo de servicio ciudadano de forma fácil y en tiempo real. Esto es especialmente importante cuando se trata de solicitar servicios sociales o cuidados para aquellos familiares que lo necesitan.

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“Los ciudadanos esperan que la Administración Pública sepan quienes son y como conectarse con ellos, por los distintos canales de manera sistemática.”

 

 

 

Desde un punto de vista global, la Administración Pública y el Internet de las Cosas podríamos definirla con tres tipos de roles diferentes para su relación:

  1. La Administración Pública como usuario final del IoT

A medida que la prensa y los expertos han abordado la relación de la Administración Pública y el Internet de las Cosas (IoT), se ha centrado la cuestión en cómo la Administración Pública puede aprovechar ésta tecnología para proporcionar mejores servicios.

Se puede ver como incursiona en las escuelas, servicios públicos, aplicación de la legislación y otras funciones de la Administración Pública en dónde puede tener beneficios de la aplicación para romper esquemas y encontrar maneras innovadoras de servir al público.

  1. La Administración Pública como proveedor de infraestructura

La investigación de que políticas públicas o la regulación del Internet de las Cosas comienzan con la comprensión de la infraestructura conectada. Así como los gobiernos son responsables de construir y mantener las carreteras para los vehículos, también pueden proporcionar la infraestructura para el IoT.

Sin embargo, con tantos tipos diferentes de protocolos y sistemas en torno al IoT actualmente, no están claros los requisitos para un despliegue de infraestructura de ésta tecnología.

  1. La Administración Pública como regulador

Las nuevas tecnologías traen consigo nuevas incertidumbres sobre su uso. Estas incertidumbres representan un riesgo para el ciudadano que la Administración Pública en todos sus niveles es responsable de mejorar.

Para complicar el tema, al surgir una nueva tecnología, la gama completa de sus eventuales posibles usos, no son conocidas. Por lo tanto, puede ser bastante difícil prever los peligros potenciales que tales tecnologías dan al ciudadano.


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Los tres roles de relación entre la Administración Pública y el Internet de las Cosas

A partir de estos tres roles, nos podemos formar una idea sobre los objetivos de la Administración Pública en relación con la nueva tecnología.

Como proveedor de infraestructura, la Administración Pública debe buscar apoyar e incentivar más desarrollo tecnológico para crear nuevo valor y nuevos bienes públicos. Por otro lado, la Administración Pública tiene el deber de proteger al público de los riesgos de los usos conocidos y desconocidos de las nuevas tecnologías.

Alcanzar el equilibrio correcto entre estos objetivos y luego elaborar las políticas apropiadas para lograrlos, es el principal desafío al que se enfrentan los funcionarios al tratar con tecnologías emergentes.

El primer paso para alcanzar ese equilibrio es comprender que necesita el Internet de las Cosas para alcanzar su objetivo potencial completo. Para hacerlo, veamos algunos casos específicos que nos revelan los principales cuellos de botella impidiendo que el IoT cree un nuevo valor.

La Administración Pública como usuario final de IoT

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Para este caso, dado el tremendo poder del Internet de las Cosas para aumentar la eficiencia y proporcionar nuevos servicios, no es sorprendente que gran parte de la discusión se centra en cómo la Administración Pública puede usar la tecnología conectada para servir mejor a los ciudadanos.

El primer papel activo de la Administración Pública y el Internet de las Cosas es el de la “Administración” como cliente.

Es exactamente por ser consumidores a gran escala de servicios y tecnología conectada como la Administración Pública pueden influir en el desarrollo de IoT a través del poder de compra y no las regulaciones.

Estableciendo requisitos responsables y comprando de forma segura, respetando la privacidad de las soluciones, el gobierno puede comenzar siendo el modelo a seguir de cómo la Administración Pública y el Internet de las Cosas puede ser utilizada.

La Administración Pública como proveedor de infraestructura

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Por lo menos desde la Revolución Industrial, los gobiernos han tenido la clara función de coordinar, si no proporcionar directamente, la infraestructura básica necesaria para el desarrollo económico.

Cuando la infraestructura significaba autopistas, puentes, canales y demás, el papel del gobierno estaba bastante claro: en situaciones donde la industria privada no podía o no quería actuar, el sector público proporcionaría las carreteras, puentes y carriles físicos sobre los cuales el tráfico, comercial o particular, podría moverse.

Lo mismo ocurre con las líneas eléctricas y las conexiones de gas, o con las líneas telefónicas y los cables de comunicaciones submarinos: el gobierno tiene interés en ofrecer a los ciudadanos, incluso en las zonas rurales, lo que las empresas pueden considerar no rentable para el servicio.

Pero cuando se trata del Internet de las Cosas, el papel de Administración Pública es menos claro, al igual que sus posibles acciones como proveedor de infraestructura. Al fin y al cabo con la tecnología del IoT estamos hablando de información (no de camiones, aviones o ferrocarriles) que crea valor.

Sin embargo, no hay duda de que la Administración Pública y el Internet de las Cosas juegan un papel clave. Si bien es posible que no pueda verlo, la información aún viaja a través de la infraestructura del sector público, así como los coches van por las carreteras.

La Administración Pública como regulador

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Para que la tecnología conectada cree valor real, debe ser capaz de detectar no solo un dato en particular, sino también datos de múltiples sensores y fuentes. En realidad, esto significa que diferentes dispositivos de diferentes fabricantes a menudo deben ser capaces de comunicarse y compartir datos sin inconvenientes.

Para hacerlo, se requieren estándares comunes para el formato de datos y los protocolos de comunicación.

A primera vista, esto representa una gran oportunidad para que la Administración Pública intervenga en su papel como regulador para crear un estándar común y acelerar el crecimiento del IoT. Sin embargo, la acción de la Administración sobre las normas puede ser superflua o incluso contraproducente.

La industria no es insensible a la necesidad de estándares y ha formado una serie de grupos de competencia con el objetivo de diseñar los estándares del futuro. Si bien ninguno de estos estándares ha ganado todavía, eso es más una función del desarrollo continuo de la tecnología y el mercado, en lugar de la intransigencia de los grupos.

Esto no quiere decir que no haya un papel para la Administración Pública en su capacidad de regulador. La implementación en expansión del Internet de las Cosas significa que se generan más y más datos sobre personas y cosas.

Las empresas buscan combinar y analizar todos estos datos para crear nuevos conocimientos y brindar servicios a los consumidores.

En el proceso, la tecnología IoT puede exponer la privacidad de las personas de nuevas maneras. La investigación muestra que solo se necesitan cuatro puntos de datos de las comunicaciones móviles para identificar individualmente a un ciudadano.


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Al analizar datos como el historial de compras o los patrones de velocidad de su automóvil conectado, un sistema de IoT puede revelar involuntariamente información privada sensible, como la asistencia a una iglesia en particular o movimientos de la fuerza de ventas de un competidor. Además de las preocupaciones obvias de seguridad de tales datos que atraen ladrones de identidad, las violaciones pueden dejar a los usuarios justificadamente incómodos.

En aras de generar confianza en la tecnología conectada, existe una necesidad innegable de que la Administración Pública regule el IoT desde la perspectiva de la protección del consumidor, especialmente en lo que se refiere a la seguridad y la privacidad.

De esta manera, hemos vuelto a abrir la caja de Pandora: la cuestión fundamental de la regulación de nuevas tecnologías y en particular en relación con la Administración Pública y el Internet de las Cosas.

Los gobiernos deberían intervenir para proteger a los consumidores de alguna manera, a pesar de la incertidumbre sobre la rápida evolución de la tecnología. Del mismo modo, las empresas que trabajan para desarrollar aplicaciones de IoT se enfrentan a la incertidumbre en torno a regulaciones potencialmente impactantes. Dicho esto, no importa cuán nueva y expansiva sea la tecnología IoT, estas incertidumbres no deberían retrasar dramáticamente el desarrollo de aplicaciones o regulaciones, ni el papel de la Administración Pública y el Internet de las Cosas.

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Conclusiones

Por un lado, como hemos visto, solo unas pocas áreas realmente exigen una intervención reguladora. En segundo lugar, los problemas de privacidad y seguridad de los consumidores planteados por la tecnología conectada no son nuevos. Si bien la naturaleza móvil de la tecnología IoT puede causar estos problemas al aparecer en lugares nuevos e inesperados, los gobiernos y las empresas están bien equipados para hacer frente a los problemas de seguridad y privacidad una vez identificados.

Como ayuda se podría apuntar que para una mejor penetración y con la intención de mejorar la relación de la Administración Pública y el Internet de las Cosas, se debería tomar en cuenta que:

  • La tecnología es siempre una ayuda y no el centro de la cuestión, que claramente es el ciudadano.
  • Se debe enfocar la propuesta de valor de cualquier solución desde los usuarios y sus necesidades.
  • Hay que segmentar en función de los distintos casos de uso.
  • Es preceptivo desarrollar nuevos servicios y ventajas competitivas.
  • Mejorar la satisfacción del ciudadano es ineludible.

 

Espero, como siempre, que os haya gustado éste post y nos sirva para ponernos al día.

Gracias por vuestro tiempo!!

Fuentes:

 

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Rafael Núñez

Apasionado del Internet de las Cosas (IoT), como buen teleco, escribo posts relacionados en redes sociales y en mi Blog iotworldonline.es, publicando también artículos de otros medios para estar al día. Webmaster, desarrollador y administrador de éste blog.

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